La hospitalidad: un mandato bíblico p.3

Screen Shot 2019-11-06 at 12.18.33 PM

Después de un mes ocupado con mil cosas encuentro finalmente el tiempo para escribir la última parte de esta serie de la hospitalidad bíblica. En la primera parte definimos la hospitalidad y vimos cómo es un mandato bíblico. En la segunda parte hablamos de cómo ser una buena anfitriona, y ahora nos toca hablar de manera súper práctica acerca de cómo ser una buena invitada.

Dios nos creó para vivir en comunidad. Y cómo Cristianas sabemos que la manera de practicar todo lo que la vida Cristiana incluye necesitamos estar involucradas de una manera activa en la vida de la comunidad en la que Dios nos ha puesto (con los Cristianos y los no Cristianos a nuestro alrededor).

Ahora vamos a ver algunos puntos prácticos de cómo ser buenos invitados (ya sea nosotras solas o con nuestra familia). Nota: Estos principios también se aplican a la vida de iglesia!

1. Reconoce que es un privilegio cada vez que alguien te haya invitado a su casa (o a un evento de la iglesia). Que tu actitud desde el primer momento (desde que recibes la invitación) sea de agradecimiento y alegría.

2. Asegúrate de confirmar tu asistencia lo más pronto posible -que la anfitriona no tenga que buscarte por todos los medios para saber si tu familia va a poder venir o no a la cena del viernes, o a la fiesta de Navidad de la iglesia.

Una vez que confirmas tu asistencia, escríbelo en tu calendario y házlo prioridad. No canceles a menos de que de verdad sea por una legítima razón de fuerza mayor. (Estar cansada, por ejemplo, no es razón para cancelar).

3. Llega a tiempo. Sí, a tiempo y siempre. ¡Qué gran tristeza es ver que entre los Cristianos latinos este es un problema grave! De verdad, es una gran falta de respeto llegar tarde.

4. Saluda a todos los presentes, especialmente a los anfitriones. Aún si es es un evento con muchas personas invitadas, busca a los anfitriones, salúdalos con aprecio y dáles las gracias por su invitación.

Es un bonito detalle no llegar con las manos vacías. No tienes que gastar mucho, unas flores, un chocolate, unas galletas, etc. son siempre bien recibidos.

5. Vístete apropiadamente. Es mejor vestirnos un poquito más arreglados de lo esperado que ir con cualquier cosa. Si no sabes cómo ir vestida, pregúntale a tu anfitriona. Preguntas como por ejemplo, “¿Tu esposo va a usar saco y corbata o va a ir de jeans?” o “¿La comida va a ser en el jardín? ¿Tienen juegos organizados?” te ayudan a saber cómo deben de ir tú tu familia vestidos.

6. Si es una comida tipo buffet no recargues tu plato de comida. Recuerda que hay una larga línea de personas detrás de ti. Espera a servirte otra vez solamente cuando veas que todos ya han comido y los anfitriones te invitan a servirte más. Y si tienes a tus hijos pequeños, no dejes que ellos se sirvan solos. Ayúdalos a servirse y a llevar su plato a la mesa.

7. Si la anfitriona te pidió traer algún plato para compartir, tráelo ya listo para poner en la mesa -o en el refractario o plato en el que lo van a calentar. No llegues con contenedores de plástico y luego póngas a la anftriona a buscar en qué poner tu ensalada o guisado.

8. Sé amable con tus anfitriones y los demás invitados. A lo mejor dices, “es que no sé socializar bien.” Pues te tengo una buena noticia: es algo que se puede aprender. El primer punto para ser buena conversadora es interesarte (genuinamente) en la persona que tienes frente a ti. Haz buenas preguntas, interésate en lo que a esa persona le interesa, por ejemplo en lo que hace de trabajo, en sus hobbies, en su carrera, en los libros que está leyendo, en el último viaje que hizo, en su familia, etc…

9. Si tienes hijos pequeños y también fueron invitados a la casa de tus amigos, enséñalos a ser buenos invitados. No hay nunca una buena razón para que jueguen con los adornos de la casa, o “toquen” el piano o las guitarras, o corran por toda la casa. Trae tus propios juguetes y libros – una buena anfitriona puede tener a la mano una canasta con juguetes y libros que los niños invitados puedan usar.

Si sabes que tus hijos no comen de todo, tráeles algo de comer de tu casa. No pongas en aprietos a la anfitriona preguntándole si no tiene algo más, algo diferente para darles.

10. En la mesa, recuerda todos los modales que tu mamá te enseñó. No limpiarte con los dedos, no subir los codos a la mesa, no hablar con la boca llena, no empujar la comida con los dedos, no contar historias inapropiadas, etc.  son validos hoy.  Estos pequeños detalles hacen una diferencia enorme a la hora de convivir con un grupo de personas en la mesa.

11. Asegúrate de quedarte el tiempo suficiente. No te vayas ni muy rápido ni muy tarde. Tres horas en promedio es más o menos lo normal. Claro, cada reunión y cada anfitrión es muy diferente. Si los anfitriones insisten en que deberías quedarte más tiempo, házlo, pero no asumas que te puedes quedar cinco horas o hasta la siguiente comida.

12. Agradece antes de irte y más tarde (o al otro día), envía un mensaje de texto, un correo electrónico, o inclusive una tarjeta agradeciendo a los anfitriones por sus atenciones.

Seguramente se me fueron muchas más ideas, pero creo que esta lista cubre los básicos. Y recuerda, ser una buena anfitriona e invitada requiere como todo práctica -mucha práctica y en nuestra propia casa con nuestra propia familia podemos empezar a practicarlo.

¿Tienes alguna otra idea sobre cómo ser una buena anfitriona o invitada? ¿Tienes alguna pregunta? Déjanos un comentario, nos encantaría saber lo que piensas.

Bajo su sol y por su gracia,

Becky Pliego

Foto por Bernard Tuck.