Obediencia Fiel por Sylvia Medina

Gracias por estar aquí otra vez. Nuestra serie de Obediencia Fiel continúa con la entrada de mi querida amiga Sylvia. Una mujer temerosa de Dios, súper divertida, y bien enamorada de su esposo.  

Confiamos que esta serie las va animar a perseverar en obediencia fiel en cualquier etapa de la vida en la que se encuentren hoy.

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Orar sin cesar es un versículo corto; fácil de memorizar, de citar, pero difícil de poner en practica. Al menos para mi.

No se cuantas veces lo había leído, peor aun, no se por cuanto tiempo lo ignore. Es Fácil de encontrarlo. No esta perdido -por decirlo de una manera- entre los libros del Antiguo Testamento que hablan sobre grandes eventos, leyes, rituales y profecías que para algunos los consideran difíciles de entender. Es un versículo tan fácil de encontrar como de leer. Esta en el Nuevo Testamento en la primera carta de los Tesalonicenses 5:17.

Te preguntarás; ¿que era lo que me impedía obedecer esta parte de la escritura? La respuesta es triste: No le daba mucha importancia. No significa que no oraba, sencillamente no lo consideraba como una prioridad.

Conforme leía las escrituras, me di cuenta de la importancia de la oración. Pasajes que hablan de ser constantes en la oración (Romanos 12:12); que debemos de perseverad en la oración, velando con ella con acción de gracias (Colosenses 4:2); Sed sobrios y velar en oración (1 Pedro 4:7) fueron enseñándome que la oración tenia que ser una de las prioridades mas importantes de mi vida como creyente.

“La oración es una expresión de fe tan natural como la respiración es para la vida” -. Jonathan Edwards- Esta frase me ayudo a entender mejor lo que Dios me estaba diciendo a través de su palabra. Empecé a entender que entre mas leyera la Biblia, mas aprendería a como orar. La Biblia es sin duda alguna el mejor libro de oración que podemos tener en nuestras manos.

¿Entonces porque no hacerlo? El primer pretexto fue decir que no tenia tiempo. Cuando leí en el evangelio de Lucas sobre el ministerio de nuestro Salador, caí en cuenta que Jesús siempre estaba rodeado de gente, siempre estaba ensenando y además sanaba a los enfermos. Sin embargo, aun con todo lo que tenia que hacer aquí en la tierra, El se daba tiempo para orar. “Mas El se apartaba a lugares desiertos, y oraba” (Lucas 5:16) Para Cristo era importante la oración, tanto así que el enseno a los discípulos a orar (Lucas 11;1-4).

Además, entendí que no es cuestión de tener tiempo para orar, sino que el orar era una prioridad en su vida, sin importar que tan ocupado estaba. “Levantándose muy de mañana, siendo aun muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba” Marcos 1:35 “Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llego la noche, estaba allí solo” Mateo 14:23.

Podría citar muchos otros versículos que nos hablan como, cuando y donde Jesús oraba, pero lo mas importante es que siempre oraba. ¡Ante este ejemplo, ya no había pretexto y era tiempo de empezar a orar!

Me costo trabajo empezar, pero conforme iba avanzando en la lectura de la Biblia, me di cuenta de que Dios actúa cuando oramos y que mis oraciones pueden afectar no solo mi vida, sino la vida de los que están a mi alrededor. (Rom. 10:2). Además, Dios se deleita con nuestras oraciones (Pr. 15:8). Y El no tan solo nos escucha, sino que también responde (Salmo 3:4). “Tu oyes la oración (Salmo 65:2)

He tenido que superar obstáculos y uno de ellos es mantener mi mente enfocada y mis emociones bajo control y esto se puede lograr si aprendemos a orar conforme a las Escrituras. El teólogo alemán Dietrich Bonhoeffer explica muy claramente porque debemos orar conforme a la Biblia: “La riqueza de la Palabra de Dios debe determinar nuestra oración, no la pobreza de nuestro corazón”

Una herramienta útil son los Salmos, pues pude identificarme con sus autores que fueron personas que tenían las mismas debilidades, miedos, sufrimientos, angustia que nosotras. Aquí pude encontrar el vocabulario necesario para decir mis oraciones y también poner limites a mis emociones.

No desperdiciemos la oportunidad de ser obedientes a Dios. El quiere comunicarnos con nosotras a través de la oración. De esta manera Dios nos habla. Busquemos estar cerca de El para saber que hay en Su corazón para nosotras, pero sobre todo no dejemos escapar la oportunidad que nuestras vidas sean transformadas a través de la oración.

Sylvia Medina