Obediencia fiel: Una nueva serie

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Una de las razones por las que nos encanta leer las biografías de las mujeres cristianas, y las historias de mujeres fieles en la Biblia, es que podemos ver cómo soportaron muchas circunstancias difíciles, no con una actitud de amargura o con un espíritu quejumbroso, sino que siempre enfocadas en hacer lo que estaba delante de ellas por gracia por medio de la fe. En las cárceles, en la selva, en el lecho de enfermedad, en la cocina, en un matrimonio con esposos infieles o hijos incrédulos, estas mujeres nos dieron un ejemplo de obediencia alegre y fiel a Dios en todo tipo de situaciones.

Me encanta la historia de Rahab (encontrada en Josué 2). Era el tipo de mujer de la que animaríamos a nuestros hijos a huir y, sin embargo, un día creyó que la salvación viene solo de Dios. Ella cambió su corazón, lo cual se hizo evidente en su cambio de lealtad. Rahab escondió los espías que Josué había enviado a Jericó y los ayudó a escapar por la ventana de su casa. La obediencia fiel fue el primer fruto de su conversión. Rahab no se sometió al rey de Jericó, sino a su nuevo Rey, el Dios de Israel y Dios la bendijo por eso. La historia de Rahab no termina ahí, el fruto de su obediencia fiel se evidencía en que se convirtió en parte del linaje de Jesucristo (ver Mateo 1).

La obediencia fiel de Rut también fue firme. Ella era una viuda con las manos vacías en una tierra extranjera. Las posibilidades de que su vida cambiara para mejor eran pocas, pero ella eligió la obediencia fiel en lugar de la desesperación de un corazón incrédulo. Rut estuvo bajo el Pacto del Dios de Israel dejando atrás a sus falsos dioses, y al hacerlo, comenzó a hacer lo siguiente que Dios puso delante de ella. Evento tras evento, todos alineados como en una secuencia más natural, Dios la guió en Su Providencia a un camino de obediencia. Y como ella caminó fielmente allí, Dios la puso bajo el ala de un redentor que transformó todas sus circunstancias y la historia del mundo: se convirtió en la abuela del rey David, y sabemos que de esa línea vendría Jesucristo, el Mesías.

María la Madre de Jesús es otro ejemplo de obediencia fiel en la Biblia. Fue elegida para llevar en su vientre al Mesías prometido que salvaría al mundo. La obediencia fiel podría haberle costado la vida, pero ella dejó a un lado sus miedos, miedos que eran reales, y se aferró a la Palabra de Dios (compara su canto con el canto de Ana en 1 Samuel 1) e hizo lo siguiente: Respondió al anuncio del ángel: “He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra”. Su obediencia fiel la llevó a un lugar de verdadera bienaventuranza.

Hay muchas más mujeres en la Biblia que Dios usó debido a su obediencia fiel. En el libro de Hechos, por ejemplo, leemos cómo las mujeres de gran influencia fueron clave para el crecimiento de la iglesia primitiva. La obediencia fiel para ellas significaba que tenían que usar su preeminencia para apoyar a los apóstoles y a la iglesia. La persecución siempre fue un peligro, pero perseveraron fielmente donde Dios las tenía y fielmente hicieron lo siguiente. Y podemos seguir y seguir, contando las historias de muchas mujeres en la iglesia primitiva cuya obediencia fiel las llevó a lugares donde la bienaventuranza se veía diferente a lo que significaría hoy el hashtag #bienaventurada. La boca de los leones, la estaca, las mazmorras oscuras fueron testigos del día en que dieron su vida en obediencia fiel a Dios. Estas mujeres amaban a Jesús más que a la vida misma. Murieron como mártires para que pudiéramos ser animadas a enfrentar la oposición por la gracia de Dios.

La fiel obediencia de Mónica, por ejemplo, la hizo arrodillarse día tras día para orar por la conversión de su hijo Agustín. Y después de 17 años de obediencia fiel, lo que en su caso significaba orar sin cesar por su hijo, el Señor respondió a sus ruegos por misericordia y vio a su hijo venir al Señor. Agustín más tarde se convirtió en uno de los pilares más fuertes de la fe cristiana.

Las mujeres en la Reforma estaban listas para ofrecer su obediencia fiel para contribuir al avivamiento que Dios estaba trayendo al mundo. Abrieron sus casas, organizaron reuniones, cantaron himnos, escribieron libros, se casaron y tuvieron hijos. Fueron fieles frente a toda oposición y fueron un ejemplo para nosotras, de modo que también nos animen a seguir sus pasos.

Siglos más tarde, Corrie Ten Boom y su familia arriesgaron sus vidas ocultando judíos durante la Segunda Guerra Mundial. ¿Por qué? Porque sabían que obedecer a Dios y no a los hombres era donde se encontraba el verdadero gozo. Ella y su familia fueron tomados prisioneros en los campamentos Nazis, e incluso allí, su fiel obediencia a Dios siempre estuvo presente, siempre transformando los momentos más horribles en oportunidades que les permiten ver la gracia de Dios en acción.

Darlene Deibler Rose cuenta su apasionante historia en su libro Evidencia No Vista, La Fe Milagrosa de una Mujer en las Selvas de la Segunda Guerra Mundial (Evidence Not Seen, A Women’s Miraculous Faith in the Jungles of World War II). Y a medida que pasamos las páginas, vemos a una mujer que amaba tanto a Dios y su Palabra que tenía una vida en la que la obediencia fiel era una marca de su cristianismo. Y su fiel obediencia en situación extremadamente dolorosa debería hacernos querer perseverar en la obediencia fiel donde estamos hoy.

Elizabeth Elliot es otra mujer cuya vida se caracterizó por una obediencia fiel. Dejó a un lado una y otra vez sus propios sentimientos para hacer lo siguiente que sabía que Dios le había pedido. Ella nunca fue esclava de sus emociones, pero en todo momento sometió sus emociones a la Palabra de Dios. Vale la pena imitar su fiel obediencia.

Los ejemplos abundan y no están lejos de nosotras ni están ocultos de nosotras. Incluso hoy, con confianza -y con mucha gratitud- puedo decir que estamos rodeadas de mujeres cuyas vidas son un ejemplo para nosotras de una obediencia fiel al Señor. Viven fielmente en su propio “aquí y ahora”. Estas mujeres continúan haciendo la siguiente misión que tienen por delante y en su obediencia encuentran que su gozo en el Señor aumenta y Su paz en sus corazones.

Este es el corazón detrás de esta nueva serie: ¿Cómo se ve la obediencia fiel hoy en día en la vida de las mujeres cristianas comunes? Algunas de mis amigas compartirán con nosotras algunas de las historias en las que han experimentado cómo elegir la obediencia fiel a Cristo y su Palabra es mejor que cualquier otra cosa. Confío que el Señor usará estas historias para animarte a querer y trabajar por una vida de obediencia fiel.

A medida que leas esta serie (una vez a la semana) notarás una cosa, la obediencia fiel a Cristo no se debe a la determinación y fortaleza de la auto-suficiencia de la mujer. La obediencia fiel solo es posible cuando estamos en Cristo (lee Efesios). Y es solo gracias a Él que el aprendizaje de la satisfacción a través de las circunstancias más difíciles es posible. Sólo a través de Cristo podemos hacer todas las cosas que Él nos pide que hagamos. Es solamente por Su gracia que estas mujeres pueden decir: “La obediencia fiel a Cristo y Su Palabra es posible incluso en medio de esto”.

Déjame cerrar ahora con estas palabras de Elisabeth Elliot,

“¿Tiene sentido orar para recibir orientación sobre el futuro si no obedecemos lo que tenemos ante nosotros hoy? ¡Cuántos eventos trascendentales en las Escrituras dependían del aparentemente pequeño acto de obediencia de una persona! Tenga la seguridad: haga lo que Dios le dice que haga ahora y, dependiendo de ello, se le mostrará qué hacer a continuación “.

¡Que Dios nos ayude a tener un corazón dispuesto a obedecerlo en el aquí y en el ahora!

Bajo Su sol y por Su gracia,

Becky Pliego

Artículo originalmente publicado en Daily On My Way to Heaven
Gracias a Sylvia Medina por la traducción.

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