En el Principio Dios Creó Diferentes Roles_ Parte 2

Hemos sido creados  hombre y mujer con dos diferentes géneros y con diferentes roles, pero ambos creados a la imagen de Dios (Gen. 1:16)

El hombre fue creado primero y después la mujer. Al hombre le fue dada la responsabilidad de ser cabeza sobre todo lo que Dios había creado. Después la mujer fue creada de la costilla de Adán para ser la ayuda idónea del hombre.  Gn 2:18-20. Los dos recibieron el mandato de Dios de llenar la tierra, sojuzgarla, y ejercer dominio sobre ella.

En el resto de la narrativa bíblica vemos que el papel del hombre no cambió nunca. En ningún momento leemos que Dios decide que el hombre deje de ser la cabeza de su hogar. El hombre, a lo largo de la Biblia sigue siendo el líder y la mujer esa ayuda para el hombre.


Ese trabajo de líder, de cabeza, es increíblemente duro y carga gran responsabilidad. Por eso Dios dice que no es bueno que el hombre esté solo y crea para él una mujer, una ayuda idónea (Gn. 2:18). Dios en su soberanía le dio al hombre lo necesario para hacer ese trabajo que demandaba de él.

No nos gusta en este mundo feminista la idea de que la mujer fue creada para el hombre. Hemos sido convencidas que de alguna manera esto es denigrante y de menor importancia. ¿Por qué? Porque hemos creído las mentiras que hemos oído. Desde el principio Satanás ha distorsionado la Palabra de Dios a través de las noticias, medios sociales,  la cultura, y ciegamente, como mujeres que no estudian las Escrituras y no se alimentan de la sana doctrina, hemos aceptado como verdad esta situación- hemos decidido cambiar la verdad de Dios por la mentira que más nos acomoda.

Dios dio al hombre un modelo a seguir en su papel como líder. Él debe ejercer un liderazgo piadoso y de servicio imitando a Cristo:

“Amando a sus esposas, como Cristo amó a la iglesia y se entregó así mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la Palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha!” (Ef. 5).

Ésto no es cualquier pequeña tarea, es un trabajo de continuo sacrificio y servicio. Embelleciendo, lavando y santificando con la Palabra a esa mujer que le ha sido dada. Y no solo en su casa, sino en la iglesia también.

Espero que puedan ver claramente lo he querido enfatizar en este artículo: El orden que Dios ha establecido para los hombres y mujeres  fue dado en la creación y no ha tenido ningún cambió en ningún momento.

Vemos la tarea del hombre claramente establecida. La tarea de la mujer, también es clara en las Escrituras.

A la mujer le fue dada la tarea de ayudadora (desde la creación). Pero algo hermoso en esta palabra, es que Dios mismo se llama nuestro Ayudador  y también en la tercera persona de la trinidad. ¡El Espíritu Santo es nuestro Ayudador!

Sal. 146:5 bienaventurado cuyo ayudador es el Dios de Jacob…

Sal. 54:4 Dios es mi ayudador; ¡el Señor me mantiene con vida!

Un ayudador, es más que alguien parado a un lado como cuando alguien está haciendo un mueble de madera, y tú eres la ayudadora, en otras palabras, la “pásame el ladrillo, pásame los clavos, …” y tú solo estás allí sentada esperando que más es necesario que le pases al artista. ¡NO! No creo que como cristianas, comprendemos el papel de ayudadora. Permíteme explicarte.

Ayudador – esa misma palabra usada para Eva,  es una palabra usada en el Antiguo Testamento, para las naciones que proveen asistencia militar al pueblo de Israel. (Nada débil o menospreciante acerca de esto, ¿cierto?), es una palabra usada refiriéndose a Dios como ayudador o rescatador. La ayuda de la que Dios habla, no es una ayuda débil movida por sus emociones, pero fundada en la Palabra. Alguien fuerte, que no es movida fácil por las corrientes de este mundo y así el corazón del hombre está confiado en ella (Prov. 31).

Moisés le llamó a su hijo Eliezer (la palabra EZER). La misma palabra usada para Eva, que significa, Dios es mi ayudador. ¿Cómo fue su ayudador? Liberando a Moisés de la espada del Faraón.

También esa palabra, es usada como escudo.

Sal. 33:20 “Nuestra alma espera a Jehová; nuestra ayuda y nuestro escudo es él.” Un escudo sirve para proteger los dardos del enemigo. ¿Qué tal vas con esa tarea de proteger tu hogar? ¿Eres un escudo o  eres la flecha que constantemente ataca tu esposo con palabras duras, berrinches, quejas, siendo ociosas, explotando en ira y frustración hacia nuestros hijos, familia o amigos…?

Amigas, no perdamos la vista en lo que es agradable a Dios. Una mujer piadosa está ocupada todo el tiempo. Haciendo lo bueno, sirviendo a los necesitados, abriendo nuestras casas para ofrecer hospitalidad, actuando de manera que el corazón de nuestros maridos está confiado – no tiene que preocuparse en que humor va a llegar a encontrar a esa esposa, o cuánto dinero gastó en vanidades. Ella es productiva con su tiempo, palabras, y bienes. Su lámpara no se apaga de noche – siempre está lista para servir, practicando su servicio al Señor soberano que la creó. No está angustiada todo el tiempo, pero confía en su Señor y Su providencia. Habla bien de su marido en vez de criticarlo y quejarse de él. Fuerza y honor son su vestidura. (Prov. 31)

Que el Señor nos ayude a cambiar nuestro entendimiento y aceptemos Su palabra con gratitud en nuestros corazones. No solo siendo oidores, pero hacedoras.