Primero Esposa

Cuando me pidió casarme con él, estábamos solos los dos, queríamos estar juntos. Él y yo para siempre. Y claro que anhelábamos tener hijos, pero en ese momento, ni siquiera sabíamos si vendrían o no. Eramos dos.
Dos nos convertimos en uno, y primero, antes de ser mamá fui esposa. A ser su esposa para siempre es que dije “sí” delante de Dios en el altar hace 18 años.
Dios nos enriqueció con cuatro hijos, hoy soy mamá, pero no debo olvidar que, para mi Amado, primero sigo siendo su esposa.

Goza de la vida con la mujer que amas, todos los días de la vida de tu vanidad que te son dados debajo del sol, todos los días de tu vanidad; porque esta es tu parte en la vida, y en tu trabajo con que te afanas debajo del sol” Ecl. 9:9

El consejo es para el hombre, pero yo veo mi nombre ahí, yo soy aquella mujer a la que mi Amado ama y con la que Dios quiere que él se goce todos los días. ¿Qué estoy haciendo hoy para que su vida sea verdaderamente un gozo al lado mío?; ¿Será acaso que al convertirme en mamá olvidé que dije que “sí” a un hombre para ser siempre su esposa?
La educación en casa es una bendición, yo me emociono muchísimo con ella, amo estar con mis hijos, disfruto todas las etapas que me toca vivir como mujer, pero le pido al Señor que no olvide nunca que primero soy esposa, y que glorifico a Dios cuando mi vida es tal que mi marido puede gozarse conmigo todos los días debajo del sol.