Salmo 40

Caminando con Dios…

 Por Norma

Con paciencia esperé al Señor;
se inclinó a mí, y oyó mi clamor.
Me sacó del pozo de la desolación, del lodo cenagoso;
puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.
Puso luego en mi boca canción nueva,
un himno de alabanza a nuestro Dios.
Muchos verán esto, y temerán,
y así confiarán en el Señor. 
Salmo 40
   ¿Puedo decir esto?, ¿Puedo decir que con paciencia esperaré al Señor?, ¿Que realmente puedo esperar en Él a que cambie mi corazón y el de mi familia?, ¿Puedo decir que mis deseos no son prioridad, sino solamente esperar en Él, a que Sus planes sean satisfechos en el momento planeado? ¿Puede Dios cumplir sus promesas?.. Lo ha hecho una y otra vez sin faltar a una de ellas, no sólo conmigo, sino a traves de la historia.
   El es Dios, el que me rescató del hoyo de mi pecado, limpió mi suciedad, curó mis heridas, le dió vida a este corazón muerto y rebelde; me cubrió con un manto de justicia igual que cubrió a Adán y a Eva en el huerto del Eden, y cada día trabaja sin descansar en mi alma y mi mente. A pesar de que yo no soy fiel después de todo lo que hizo por mi, Él es fiel a mi. Ni un día me ha desamparado, ni un día me ha dejado en mis pecados, ni un día se ha cansado de mi, sino que su paciencia ha sido constante cada día de mi vida. No me dejó abandonada en mi ignorancia acerca de Él.
    Enderezó mis pasos, me guía por sendas de justicia por amor a Su nombre. Puso en mi boca Sus salmos para cantarle. Me dió el privilegio de participar en Su adoración reservada sólo para los levitas, pero ahora, gracias a Jesucristo, puedo también unirme con las voces de Su pueblo para cantarle y adorarlo por siempre.
   Muchos verán esto y temerán… temerán al ver el milagro de la santidad; de la santidad inmerecida a una pecadora como yo. Verán gracia y juicio, conocerán que es Dios el único digno de adoración. Y que teman al acercarse a este Dios, lleno de misericordia, y lleno de autoridad; si los mares y el viento le obedecen, cuánto más yo, una pecadora rescatada y adoptada y que conozcan la fidelidad de Dios en mi vida y así confien en Él.
   O, que el Señor me permita ser testimonio de Su gran misericordia para conmigo, que otros puedan ver mi adoración y temerle, que vean que Él es digno y pongan su confianza en Él. Primeramente en mi casa y después en el mundo.
Norma.