Proverbios 16:6

 Caminando con Dios…..en misericordia y verdad.

  por Norma

“Con misericordia y verdad se corrige el pecado,

 y con el temor de Jehová los hombres se apartan del mal”
Prov. 16: 6

Cuando era una adolescente, no me metí en muchos problemas y muchas veces no era tanto porque quisiera agradar a Dios, o quisiera vivir una vida santificada para Él; no nada de ese tipo.. era por temor a las consecuencias que recibiría en mi casa si me cachaban haciendo lo que no era aceptable.
Ahora,mamá de dos niños con más años sobre mi de experiencia y crecimiento espiritual, he aprendido que mis acciones al resistir el pecado, son cada vez más motivadas por el deseo de querer agradar a mi Padre, hacer lo que a Él le place, pero en mucho, siguen siendo por temor a las consecuencias del pecado,… no porque mis papás lo sepan, o mi esposo en este caso, sino porque mi Padre amado lo sabrá y se cuanto detesta el pecado. Sí, mis motivaciones en varias ocaciones al no pecar, ahora son motivadas por temor a Jehová. Temor a ofenderlo, temor a recibir su ira y temor a blasfemar su santo nombre.
Al disciplinar a mis hijos ahora, tengo que aprender cada día a como hacerlo de una manera en la que yo no peque ante Dios y no sea piedra de tropiezo para ellos o mi esposo; sino que, por temor a Jehová, los discipline siguiendo el patrón establecido por Él.
“Con misericordia y verdad se corrige el pecado”, Debo tener misericordia con mis hijos, del mismo modo que Él tuvo misericordia de mi. ¿Cómo corrijo el pecado?.. con misericoria y verdad, hablando la verdad de la Palabra y siendo misericordiosa con mis hijos, sabiendo que tendré que repetir instrucciones una y otra vez, recordarles el camino, guiarlos con amor y paciencia para que yo sea ese modelo y comprendan fácilmente el camino de Dios. Y el temor de Jehová, crecerá conforme ellos vayan conociendo la verdad y la misericordia, para que sean apartados del mal.
Así en mi vida, leer y estudiar la verdad, ser misericordiosos con otros y temer a Jehová son cosas que diario deben estar delante de mi como prioidad y no debo de darles una importancia secundaria. Mi pecado, que es tan apreciado por mi muchas veces, y que no lo quiero dejar porque he llegado a estar tan cómoda con él y tan confiada en él, que  temo más a abandonar mi pecado y ser vulnerable que a temer a Dios, a ese Dios celoso, digno de toda gloria y alabanza, ¡tardo para la ira y grande en misericordia!
Norma.