El Olvido, Mi Pecado, Su Perdón.

Los momentos que se hilan para tejer mis días, 
son el tápiz en el que despliego lo que soy. 
Mis oraciones, un cántico de alabanza…..
ir al super y, a veces, 
caer en la trampa y comprar algo que no era necesario y a cambio, 
¡olvidar el pan!
Darle clases a Cenicienta y escuchar la plática emocionante de tus hijos alrededor de la mesa. 
Preparar unos sandwiches para mi amado, 
el desayuno…
mi café, 
besos y abrazos.

Mi libro, unas risas..
y pensar, ¡hoy no hice nada de ejercicio! 
Buscar el libro que no encuentran. 
Las ganas de coger el pincel. 
Un abrazo fuerte de mi hijo que es mucho más alto que yo y que tan tiernamente se acerca a mi. 
El tráfico, paciencia y contentamiento. 
Los dibujos y cuadernos de otro de mis hijos. 
Leer sus sueños, 
verlo dibujar su futuro.

Otra vez, mi oración, 
mi Señor y yo;  
el regaño fuera de lugar, 
el olvido, 
mi pecado, 
Su perdón

Toda mi vida sucede en momentos, 
en suspiros. 
Uno tras otro y me alegro, 
me gozo,
porque mi Dios me ha dado estos momentos. 
Porque aún en mi necedad, 
y en mi desvario, 
en mi infidelidad, 
El siempre es fiel, 
su obra en mi es así a cada momento.