El Matrimonio y la Gratitud por Lulú Gómez

 Si algo vemos en nuestros papás es una pareja de enamorados. A sus 40 años de casados disfrutan mucho estar juntos, se puede ver que se aman profundamente. Hoy nuestra mamá comparte con nosotros sobre el matrimonio.

Te amamos mami.

Escribir sobre el matrimonio, es de las cosas más dulces en que puedo pensar.

Trae recuerdos de hace muchos años, trae situaciones tristes y difíciles, trae sonrisas y alegrías, Trae tantas cosas a la memoria, sobre todo cuando hemos pasado 40 años juntos.

Pero por sobre todas las cosas más hermosas trae a mi mente y a mi corazón. Gratitud.

Gratitud al Señor por cada momento, cada día, cada situación y por todo lo que hemos vívido juntos, porque eso es el matrimonio.

“Dad gracias al Señor en todo”. No es broma, es algo serio. Cuando estás pasando algo difícil da gracias, cuando no están yendo las cosas cómo tu y tu esposo lo soñaron, da gracias, cuando viene una enfermedad, da gracias, cuando hay salud y bienestar, da gracias. Cuando viene el otoño y no tienes la misma energía y salud, da gracias. Cuando tienes que usar un grado más en tus lentes para leer, da gracias. Porque en cada cosa que nos pasa, Dios está en control, eso nos hace más unidos y fuertes en nuestro amor. Cada momento de la debilidad de mi esposo, yo espero ser fuerte y ayudarlo. Y cuando yo desfallezco, él en mi debilidad me sostiene.

El matrimonio es un continuo crecer y madurar. Es entender que no somos los mismos y que en esos cambios viene un encanto nuevo. No volveremos a ser la pareja de recién casados jamás. Nuestros sueños serán otros, no menos hermosos, sólo diferentes. Las diversiones y alegrías las provocan otros factores, tal vez más sencillos y simples, pero no son menos dulces y hasta románticos muchas veces.

Gratitud, El Señor nos da mucho más de lo que pedimos y entendemos. Su Providencia alcanza limites que nosotros jamás entenderemos. Su cuidado y amor nos llevan a lugares y tiempos hermosos. Y sólo el tiempo da esa calidad de amor. Por eso cada día, debemos darle gracias a Dios, por ser parte de la vida de nuestros esposos. De ser su ayuda cuando él ni siquiera lo note. De amarle y cuidarle, de poder recostarnos en su pecho y escuchar el sonido más hermoso, el ritmo de su corazón, De verle en la mañana y ser lo último que vean mis ojos y sienta mi cuerpo por la noche antes de acostarme. Y en cada momento de nuestra vida recordar que él es un regalo de Dios para nosotras y tenemos que darle muchas gracias a Él, dador de vida, por que algo tan bello no lo merecíamos.

Lulú Gómez