Lo Que Amas y Lo Que Odias

Es fácil contarle a otros  lo que Dios hizo en nuestras vidas hace cinco, diez, veinte años, sin embargo el verdadero creyente siempre tiene que estar pasando por cambios en su vida; cambios drásticos, cambios del corazón; cambios que tienen que ver con nuestra santificación, con el pecado contra el cuál  HOY tengo que luchar.

Escucha tus palabras hoy, escucha lo que sale de tu boca; escudriña tu corazón, ¿qué hay ahí en dónde nadie ve mas que tú?

La Epístola de 1a de Juan nos habla de analizar nuestro caminar, de examinarnos a la luz de las Escrituras para ver si estamos en la Verdad, ¿lo has hecho alguna vez?, ¿cuándo?

Es necesario examinarnos a la luz de las Escrituras para ver si de verdad andamos en Cristo, para ver si nuestra opiniones están alineadas a la Palabra,  para ver si la manera en que tratamos a nuestro esposo e hijos agrada a Dios, para ver si nos estamos haciendo amigos del mundo y enemigos de la cruz. No podemos medir nuestro cristianismo con nada más que la Palabra de Dios.

No se trata de decir nada mas “amo al Señor” y luego vivir como yo quiera; se trata de amar al Señor y aborrecer el pecado. Esto es imposible si Dios no nos ha llamado de las tinieblas a su Luz admirable; esto es imposible si lo tratamos de hacer en nuestras fuerzas; es imposible amar apasionadamente al Señor y odiar el pecado si no hemos nacido de nuevo, si no nos ha sido dado el arrepentimiento.

¿Qué cambios han sucedido en tu vida ésta semana?

¿Contra que pecado estás luchando hoy?

¿Qué estás haciendo para mortificar ese pecado?

¿Vives en una dependencia absoluta de Dios?

La única manera de vivir en una dependencia absoluta de Dios es a través de una vida de oración y una vida llena de la Palabra de Dios. (no del versículo del día que lees en facebook, ni de una cita buena aquí o allá)

¿Qué amas?

¿Qué odias?

¿Pecas menos hoy que hace un año?

¿Soy realmente una hija de Dios?

Todas estas preguntas son preguntas importantes que nos tenemos que hacer, todas tienen que ver con nuestro destino eterno; y ninguna de estas preguntas la podemos contestar con la opinión que los demás tengan de nosotros, sino con lo que la Biblia dice acerca de nosotros.

“Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados”     2 Cor. 13: 5

Becky