Porque un Niño nos es Nacido

“Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, 
y el principado sobre su hombro; 
y se llamará su nombre 
Admirable, 
Consejero, 
Dios Fuerte, 
Padre Eterno, 
Príncipe de Paz. 
Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, 
sobre el trono de David y sobre su reino, 
disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. 
El celo de Jehová de los ejércitos hará esto”. 
Isaías 9: 6-7
Es por esto que celebramos con gran alegría la encarnación de nuestro Señor y no necesitamos más nada;  no necesitamos más señales, más milagros, más de muestras de su poder. 
¡El Señor ha venido a nosotros!  
Todo lo que necesitamos para ser salvos, para ser verdaderamente felices, para vivir en abundancia está en Cristo Jesús. 
Él es Admirable…  ¿Quién como Él que nos ama cuando somos despreciables y enemigos de la cruz?
Él es nuestro Consejero... Solamente Él conoce nuestro corazón, solamente Él nos aconseja aún estando en nuestras camas. (Salmo 16: 6-8)
Él es Dios Fuerte… Solamente Él nos puede sostener en el camino de pecado, en medio de las tribulaciones, de las tentaciones. Solamente su mano fuerte nos puede sacar del lodo, del pecado. 
Padre Eterno… ¡Cuán grande alegría! Él es Padre Eterno de sus hijos; nadie nos puede arrebatar de su mano; nadie puede separarnos de Su amor que es perfecto. 
Príncipe de Paz…  La paz con Dios solamente es posible a través de Jesucristo. Él es nuestro mediador; Él nos ha traído al Padre, con su vida, con su muerte, con su resurrección, nos ha justificado. Ahora tenemos paz con Dios. 

¿Cómo no vamos a celebrar la venida del Señor?

¿Cómo no vamos a levantar la voz para adorarlo?
Hagamos fiesta; ¡celebremos al Rey!