Más que Trazos de Letras

Estamos empezando a trabajar con letra cursiva, una letra y luego otra; a veces le pido que repita algunas que no están bien trazadas, que no se parecen a la letra del modelo, ella, sin embargo,  compara su último trazo con el anterior, no con el modelo y entonces le digo,

“Observa tu modelo, no tu último trazo, no compares tus trazos entre sí, compáralos contra el modelo”

Y al oirme decir estas palabras, encuentro un tesoro escondido en ellas, una oportunidad para enseñar más que trazos de letras, lecciones para la eternidad.

“Es como en nuestra vida, no debemos de compararnos con nosotros mismos, bajo nuestro propio criterio, debemos de compararnos siempre con el modelo perfecto que Dios nos dio en Su Palabra. Debemos siempre de comparar lo que hacemos (y no hacemos) a la luz de las Santas Escrituras. Siempre tenemos que preguntarnos ¿qué dice la Biblia? siempre tenemos que voltear a ver al Modelo Perfecto”

Me quedo pensando, ¿cuántas veces quitamos los ojos de Jesús, el Autor y Consumador de nuestra fe, para tratar de justificar lo que hacemos comparándonos con otros, o bajo nuestro propio estándard?

¿Cuántas veces vamos como mi hija, trazando un letra y luego otra sin ver el modelo, y cuándo comparamos lo que estamos haciendo contra el Modelo, nos damos cuenta de cuán lejos estamos de parecernos a Él?

No quitemos los ojos de nuestro Modelo Perfecto, Jesús; no sea que creamos que estamos yendo por el buen camino, y en realidad estemos muy lejos de él.