Preparando La Mesa y Algo Más.

¿Cómo preparas tu casa para un evento especial? Todas buscamos algo especial para decorar la mesa y como mujeres nos encanta hacer esto, pero yo he aprendido hacer de cada noche una noche especial en nuestro hogar.

La hora de la merienda en nuestro hogar es especial, es el momento de detenernos y descansar, es el momento de platicar y disfrutar la mesa y la provisión que de Dios nos da para poner sobre ella. No importa lo que sirvamos, quesadillas o una rica pasta, siempre nos gusta hacer del momento algo especial. A veces prendemos velas porque a mis hijas y a mí nos encantan, y otras veces no lo hacemos, pero de cualquier manera, siempre buscamos que la mesa esté bonita y con  algún arreglo de flores sencillo al centro.

Cuando preparamos nuestra mesa, no solamente estamos “poniéndo una mesa bonita” estamos haciendo mucho más que eso, estamos preparando un ambiente que invita a la convivencia familiar. Estamos preparando un espacio en el cuál podemos bendecir a Dios por lo mucho que de su mano recibimos. También es una manera de honrar a nuestro marido y agradecerle su diligencia y cada esfuerzo que día a día hace para proveer para nuestro hogar. Es una manera de amar a nuesrtra familia.

El postre de cada comida en esta casa es la miel de la Palabra de Dios y si bien es cierto que es responsabilidad del hombre delante de Dios dirigir a la familia en los devocionales familiares, es también cierto que nosotras somos su ayuda idónea. Preparar la mesa para la cena y preparar todo para el devocional de cada noche es una misma cosa  aquí. ¿Cómo es esto?

Podemos, asi como preparamos la mesa para la merienda con cariño y de una manera esmerada, preparar nuestra casa para que sea más fácil para nuestro esposo dirigir el devocional  teniendo las Biblias listas y a la mano (Podemos tener una canasta con Biblias listas en el comedor o en donde acostumbremos leer la Biblia). No es conveniente justo en el momento ir corriendo a buscar las Biblias o el libro que se está leyendo. Es bueno asegurarnos que nuestros hijos esten también listos. Si tenemos chiquitos, como en mi caso, me gusta darle un baño antes de la cena para que así, si el tiempo familiar se extiende, no este yo preopcupada de que “necesito darle un baño”.

Preparamos la mesa para recibir los alimentos, preparamos la mesa para alimentarnos de la Palabra del Señor, y esto es un privilegio que tenemos, no lo desaprovechemos.