Adopción…Otra Vez

Ayer hablé por teléfono con mi amiga Lisa y como siempre me encanta oir su historia.

Me contó de como se están  adaptando, de como van conociéndose, de como van viviendo esta nueva etapa en su vida, pero me impactó cuando me dijo:

“Nuestra hijita se sienta  a la mesa y disfruta de una comida caliente y de una familia y de una cama rica con ropa limpia…y no tiene ni idea del costo que esto ha significado. El costo económico, el costo emocional, los sacrificios, las lágrimas, las noches sin dormir, las largas horas de oración…ella ni se lo imagina, solamente disfruta…Así somos nosotros, nos sentamos a la mesa a recibir de la mano de Dios las bendiciones que ahora como hijos podemos disfrutar y realmente no comprendemos la magnitud del “costo” que eso representó. No comprendemos, como nuestra Mihret, de dónde realmente nos sacó Dios; no comprendemos como nuestra vida ha sido rescatada de una miseria, de un futuro lleno de dolor y agonía. Nuestra hija no tiene ni idea de cómo su vida ha dado un giro completamente distinto, ahora tiene esperanza.”

“En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.” 
I Juan 4: 10

Mi amiga, me pidió que los apoyáramos en oración. Su hija lleva un mes con ellos y todavía no habla nada de inglés. En sus palabras…”deseamos conocerla más, a veces nos dice muchas palabras de corrido en su idioma y no sabemos que dice, que piensa, que desea saber…la queremos conocer más, queremos escucharla y poder entenderla, lo anhelamos”