La Lectura de la Palabra

Uno de mis auotores favoritos es J.C Ryle; menciona en uno de sus libros, Practical Religion, “algunas cosas que nos haría bien guardar en nuestro corazón en el tiempo por venir…”

1. Resolvamos leer la Biblia más y más cada año que vivamos. Esforcémonos por arraigarla en nuestra memoria, para que sea grabada en nuestro corazón…la vista y el oido pueden fallarnos, podemos encontrarnos en aguas profundas y , ¡Oh que podamos tener la Palabra de Dios escondida en nuestros corazones en una hora como tal!…


2. Resolvamos ser más cuidadosos de nuestra lectura de la Palabra cada año que vivamos. Cuidemos celosamente el tiempo que le damos y  la manera en que usamos ese tiempo. …


3. Resolvamos darle mayor honor a la lectura de las Escrituras en nuestra familia. Leámosla a nuestros hijos en la mañana, en la tarde, por la noche, y nos avergoncémos de que otros lo vean…


4. Resolvamos meditar más en la Palabra. Es bueno llevar con nosotros dos o tres textos escritos en un papel cuando salimos al mundo, para poder verlos y repasarlos de cuando en cuando. Es una gran ayuda para evitar tener pensamientos vanos. nos ayuda a la santificación de nuestras mentes y a la memorización de las Escrituras, y a que no seamos como un estanque de agua en el que los sapos viven, pero los peces mueren…


5. Resolvamos hablar más con los creyentes de la Palabra cuando estemos reunidos con ellos. Tristemente la conversación entre los creyentes es la mayoría de las veces vacia. ¡Cuántas cosas frívolas, no piadosas y vanas se dicen!…


6. Resolvamos vivir más y más por la Palabra. Revisemos continuamente a la luz de la Palabra. nuestras opiniones y prácticas , nuestros hábitos y forma de conducirnos en todo, nuestro comportamiento en lo público y en lo privado, en el mundo y dentro del calor de nuestro hogar…

¡Oh, que aprendámos a vivir “limpiando nuestros caminos” cada día! (Salmo 119:9)