Pecados Respetables. Capítulo Cuatro

El Remedio para el Pecado

“Yo soy un gran pecador, pero tengo un gran salvador”(citando a John Newton) Y esta es  mi esperanza. Es el único remedio para mi pecado, y es tu único remedio también”

Que importante me parece que tratemos el pecado en nuestra vida en forma presente. John Newton, el autor del himno que todos cantamos, Sublime Gracia, y Pablo, no hablaban de su pecado en pasado como si en el presente ya no pecaran. Cada día al conocer más a Dios y al ver su santidad más obscuro se hace el pecado que nos ha asediado. Sin embargo, ambos reconocieron que tenían un gran Salvador.

El Evangelio es la única solución al pecado. Y de verdad me impresiona esto, porque hoy vivimos en un mundo en el que se pretende  vivir libre de culpas. No hace falta más que salir a la calle y ver los espectaculares anunciando ” La culpa de comprar se me quita al estrenar”, o sentarte  a platicar con algunas personas no creyentes ( y lamentablemente también creyentes), siempre entre broma y broma se tratan de deshacer de la culpa, siemprre diciendo  que el problema es de los otros y no de ellos. Y aún ver a algunos papás que se han dejado influenciar por “los expertos” en lo que concierne la educación de sus hijos; es increíble. “No lo regañes porque lo vas ha hacer sentir mal”, “No le bajes la autoestima!”, “Cuidado de no hacerlo sentir culpable” Queremos huir de la culpabilidad, y sin embargo la única solución verdadera, de fondo, es el Evangelio. Nos sentimos culpables porque somos culpables.

Me gusta que Jerry Bridges, el autor de este libro, dice que no es suficiente con enfrentar honestamente nuestro pecado. Tenemos que tratar con él y de fondo con el Evangelio. Tenemos que mortificarlo (Rom.8:13 y Col.3:5)

¡Pero qué gran esperanza tenemos!. El Señor nos lava y nos santifica. El solamente es nuestra esperanza.

Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas,
    Y cuyos pecados son cubiertos.     

Bienaventurado el varón a quien el Señor no inculpa de pecado.

           Romanos 4:7-8

 Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.   Isaías 53:6